LOS ATARDECERES EN LIMA.
La ciudad de los palacios va
quedando en el ocaso.
Cuando era niño tenía una pequeña llamita peruana que nos regalaron
nuestros vecinos los Jacques Castro, no sé porque pero me gustaba mucho ese
pequeño adorno que siempre estuvo en las repisas de nuestro cuarto. La mamá de los Jacques es peruana, mi querida
Emma, ella me conoce desde la panza de
mi madre, y con ellos siempre nos hemos
llevado demasiado bien, es por ello que yo siempre le tuve una especie de
cariño especial a Perú.
Lima al ser la capital me dio la mejor muestra de lo que es este país,
un lugar lleno de magia. Las capitales de los países suelen ser zonas muy
aceleradas, donde muchas veces la paz que nos ha brindado la naturaleza en
otros puntos del viaje, de pronto se interrumpe de tajo. Pero en lo personal yo
considero que las capitales son fascinantes, pues es el lugar donde hierve un
país. Lima es el lugar donde se juntan todos los tipos de peruanos, así como
gente de todos lados, y aprenden a
sobrellevar sus vidas de manera simultánea, con todo el intercambio y la fusión
cultural que esto puede generar.
Una semana en Lima represento muy poco tiempo para recorrerla, pero con
eso me basto para darme una idea de todo lo que ofrece este hermoso lugar, una
capital sobre la costa donde todas las tardes el cielo se pinta con hermosos
tonos y la brisa comienza a hacer el panorama mucho más placentero y tranquilo
comparado con el caos, el tráfico y el extremo calor que se respira al
mediodía.
Lima cuenta con espacios llenos de estilo, el centro histórico es muy
bellos con su enorme catedral donde la
gente se sienta en las escalinatas por las tardes cuando comienza a bajar el
sol, con su palacio de gobierno donde la gente puede apreciar el cambio de
guardia de los asoleados soldados, y finalmente la plaza central con una enorme
fuente y unas altas palmeras. Nuestro hospedaje quedaba a unas cuantas cuadras
de la plaza de armas, justo enfrente de las catacumbas del templo de San
Francisco, pero desde allí recorrimos varias veces toda esa zona hasta el
estadio nacional, pasando por plazas y parques de distintos estilos, la
Alameda, la Plaza blanca de San Martín,
la Plaza Italia con su inconfundible templo color azul, y de allí hasta el Parque de la Reserva, con su circuito
mágico del agua donde por las noches los novedosos diseños de las fuentes se
iluminan de distintos colores creando un
espacio muy recreativo y natural en pleno ombligo de la capital. El centro también
está lleno de restaurantes, fondas, y lugares para tomar un buen café o una
cerveza, nosotros solíamos ir a comer a
la comida corrida donde por 7 u 8 soles comíamos rico y en buena cantidad,
incluso un día tuve la oportunidad de rencontrarme con mi amiga Luisa para
compartir un almuerzo, a ella la conocía de cuando estuve en Irlanda y ahora en
Lima pude volver a saludarla después de varios años.
Hubo algunos días en que las calles del centro estuvieron cerradas por
cuestión de las elecciones presidenciales que están por llevarse a cabo en
abril de este año, pero nosotros solíamos transitar de igual manera esas zonas
pues era la ruta de acceso a nuestro hotel, así que eso no fue impedimento para
que las calles del centro nos sirvieran como base para pasar una noche muy
amena compartiendo buena onda con unos amigos peruanos que conocí en el centro,
Iván y Sara , así como con nuestras amigas chilenas Vale y Anita, y el parcero
colombiano Alejo, quienes se hospedaban en el mismo hotel, allí tuvimos la
oportunidad de brindar por Perú, por Chile, por Colombia, por México y por todo
Latinoamérica.


Esta bonita ciudad también nos brindó la oportunidad de cumplir uno de
los sueños que teníamos antes de salir al viaje, queríamos ir a un juego de
futbol de la famosa copa libertadores, y en Lima acomodamos las fechas y
pudimos ir a ver un juego ente el Sporting Cristal (equipo peruano) contra el
Huracán (de Argentina). El estadio Nacional lucía espectacular esa noche con
todo el público portando su playera azul celeste del Sporting, quien al final y
después de un partido lleno de emociones, se llevó el triunfo tres goles por
dos. Una experiencia muy bonita pues vimos cumplido un sueño, pero esperemos
que no quede en eso, esperemos ver más juegos de la Libertadores, y en lo
personal mantengo el sueño de poder encontrarme a mi equipo de los Pumas en la
segunda ronda.
Finalmente la experiencia en Lima no hubiera sido la misma sin las
agradables invitaciones que recibimos para ir a cenar en un par de ocasiones. Primero por German y Vero, quienes son primos
de los Jacques y sobrinos de Emma, ellos nos invitaron a cenar en la zona de
Miraflores, lo cual aparte de una exquisita cena donde pudimos probar algunos
platillos típicos peruanos y el famoso Pisco Sour peruano, también pudimos
apreciar la belleza de esa parte de Lima con vista al océano, y finalmente
pudimos conocer y compartir unos momentos con unas excelentes personas. La otra
invitación fue por parte de Víctor y
Paola, una pareja de un peruano casado con una colombiana que conocimos en
Quito y que ahora nos invitaron a su casa para cenar una deliciosa causa
rellena (platillo peruano hecho con papa) acompañada de unas cervezas frías
Cusqueñas, y por la noche nos llevaron a dar una vuelta por la playa en el
distrito de Magdalena del Mar, cosa curiosa que antes de bajar nos encontramos con una estatua de John
Lennnon con la frase “Imagine”.
Lima al final y al igual que
todas las capitales que he visitado en mi vida, cuenta con cosas malas que son
las que más se escuchan, pero en el fondo de mi experiencia personal puedo
decir que no me afecto nada de lo que se dice de esta ciudad y por el contrario
me faltaron días para terminar de conocer las cosas bonitas con las que cuenta.
Escrito por David Herrera González.
15 De Marzo de 2016.





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