miércoles, 13 de agosto de 2025

La historia de un gato y un tortolo.

 La historia de un gato y un tortolo.


Michele era la hermosa gatita de Jenny, una chica holandesa que tenía un hostal cerca del Parque 7 de Junio en Miraflores, una de las playas más populares de  Lima, en Peru. Jeny solía ir a sentarse en ese parque para distraerse de la monotonía de su trabajo, un domingo cualquiera encontró a Michele en una campaña de adopción que fue realizada en el mismo parque. De inmediato se flecharon  mutuamente;  el nombre para la gatita se le vino de inmediato a la mente:-“Michele”.

Michele era una gatita bastante sociable, de pequeñita jugaba con todo mundo, se acercaba, se hacía para atrás y trataba de agarrar todo cuanto pudiera, incluso le gustaba jalar los hilos que colgaban de las ropas de los mochileros, muchas veces terminando de romper  las, ya bastante gastadas, prendas de vestir.

Por las tardes a Jenny le gustaba ir a ver el atardecer a la terraza del hostal,  para sentarse  cómodamente a leer, solía subir con un puño de maíz y gusanitos para que se acercaran las aves: gaviotas, tortolos, golondrinas, y de vez en cuando, incluso pelicanos. Michele sola subir con su ama a la terraza, ella  estaba acostumbrada a contemplarlas aves, pues aunque era una gatita muy inquieta le gustaba simplemente observar y contemplar el atardecer acompañada de Jeny y de  esos extraños animales.

Una tarde un tortolito pequeño permaneció hasta que ya estaba por obscurecer, antes de irse fue a recoger un último trocito de  maíz que quedaba en el patio, y para hacerlo tuvo que pasar muy cerca de la gatita, Michele al ver el cinismo del tortolo decidió ir de curiosa a ver que era ese pequeño y tierno animalito, ella lo olfateo pero ninguno de los dos se alteró con la presencia del otro, por el contrario generaron una confianza inmediata. Con el paso de los días ese mismo tortolito bajaba a comer y siempre era el último en irse,  se podría decir que andaba libremente por la terraza; la gatita Michele con el paso de los días fue acercándose más y más al tierno pajarito, ella se echaba al suelo y trataba de jugar con él, aunque el pajarito volaba alejandose un poco de ella.

Luego de varias tardes Michele se tundió en el suelo a un costado del pichoncito, con las patas para arriba lo trataba de atrapar, de repente le dio un manotazo, ¡plum¡, lo tumbo  y sin que pasara un segundo se dio vuelta para tenerlo de frente, el tortolito agito sus alas y siguió su camino, Michele volvió a tirarse al suelo como buscándolo, pero siempre en tono tranquilo.  Era curioso ver como jugaban, no parecían lastimarse, por el contrario se veía que se divertían, en una extraña relación donde incluso màs que amigos, parecìan hermanos.

Las visitas del tortolito a la terraza del hostal comenzaron a ser tan frecuentes que un huésped argentino que estuvo trabajando como voluntario, terminó por bautizarle con el nombre de Pinocho. Llegó un punto en que Pinocho bajaba a la terraza todos los días,  era un hermoso espectáculo ver a dos animales que simplemente se habían hecho amigos, y vaya que  les gustaba compartir sus tardes. Si algún día se le pasaba a Jenny aventarles maíz, el pichón de cualquier manera bajaba en busca de Michele. Así pasaron algunos meses donde todos los días se podía ver a una gatita jugar con un tortolito, la ternura en su máxima expresión.

Pero los animales son curiosos, y esta gatita vaya que lo era; con el paso del tiempo, Michele se convirtió en una gatita adolescente y rebelde, a tal grado que había días en que no se paraba en la casa, no le importaba mucho llegar a ver a Pinocho pero  él, fiel como un loro, seguía bajando día tras día, aunque Michele ya solo subía los días que tenía ganas de hacerlo, pero una vez arriba en la terraza, era un hecho que se iban a poner a jugar.

Un día de buenas a primeras sucedió algo que ni la mente más cruel hubiera imaginado, una verdadera tragedia. Michele había andado con un comportamiento muy extraño desde que fue esterilizada hacía dos semanas, la primer semana no salía para nada primero del cuarto de Jenny y luego del hostal, pero los últimos días había estado saliendo mucho, a tal grado que toda una noche la había pasado en la calle, no había vuelto al hostal. Jeny un poco preocupada comenzó a llamarla por la mañana al ver que no había regresado, pero fue hasta por allí de las once de la mañana en que se apareció Michele, con toda la actitud alegre que le caracterizaba, pero con un ojito todo enrojecido, fue y refregó su cola contra la pierna de Jeny, luego fue y brinco sobre las maletas de unos huéspedes,  fue a ver si conseguía algo de comida en la cocina, pues los viajeros solían darle migajas. Parecía que haber salido por la noche le había inyectado una nueva dosis de energía, pero Jeny no quería que anduviera tanto afuera pues corría el riesgo de que la atacaran otros gatos, como ella sospechaba que le había pasado la noche anterior. Después de andar socializando normalmente, Michele fue a una resolana y se tiró a dormir, por la tarde cuando el atardecer comenzaba a pintar el cielo de colores, Jeny llevó el frasco con los gusanos  y se sentó cómodamente,  junto con los colores del atardecer se alcanzó a divisar una diminuta luna en forma de uña, no pasaron ni cinco minutos en que subieron un par de chicas chilenas que allí se hospedaban,  detrás de ellas la hermosa Michele. Arriba en la terraza ya estaba Pinocho,  pero esta vez Michele no se acercó a él, pues ella había encontrado un rinconcito para echarse y seguir descansando. Jeny les platico a las chicas sobre el comportamiento de ambos animalitos y luego decidió bajar por su libro, las chicas chilenas esperaban con ansia el momento en que se pusieran a jugar, pero Michele seguía dormida, pero no por mucho tiempo, pues el tortolito lentamente comenzó a acercarse. Michele en algún punto sintió la presencia del pajarito muy cerca de ella, pero ni se inmuto, solo lo miro mientras ella seguía acostada. El tortolito un poco desesperado, comenzó a dar vueltas alrededor de ella sin obtener respuesta, por el contrario parecía más bien que comenzaba a molestarle el sueño a la gata, el pajarito comenzó a llamarla con el pico,  pero en un movimiento instantáneo,­Michele se recostó patas para arriba frente a Pinocho, le dio un zarpazo  en la cabeza, se dio la vuelta  y lo atacó, el golpe había sido tan fuerte  que Pinocho había quedado convaleciendo, la gatita se echó para atrás, dio unos elegantes pasos, volvió al rincón y siguió durmiendo. Todo esto ante la desconcertante mirada de las chicas.

Para cuando volvió Jenny, las chilenas le contaron sorprendidas lo que había pasado, ella vio a Pinocho recostado lleno de sangre y sufriendo por lo que decidió que lo mejor era sacrificarlo, así que lo tomó con un recogedor de la basura y le grito absurdamente a Michele retándola,  la gatita no se inmuto y  tranquilamente siguió durmiendo.

Jeny escribió en la última hoja de su libro:

“Curiosos son los animales cuando conviven con otras especies, curiosos sus comportamientos, curiosos los seres vivos, somos y seremos.”

 

SR Huanchacho, Perú. 1 de Marzo de 2016. (Después del año bisiesto)

**extra : Hablando con mi sombra

 

Hablando con mi sombra “

Hablando con mí sombra

en el reflejo de esa enorme piedra

que posa firmemente sobre el río Vilcanota.

En el poblado de Aguascalientes

frente al cerro de Machu Picchu.

Hablando con mí sombra

la cual ya no es la misma de antes.

¿Quién es ese flaco de cara larga?

¿dónde quedó esa sombra redonda?.

¿Qué queda de aquel gordito bonachón?,

Cuanto he cambiado,

que ni mi sombra me reconoce

ni mucho menos yo a ella.

Diez meses de mochilero

me han cambiado.

Ya no recuerdo mucho lo que fui antes,

y mucho menos lo que fui antes que antes.

Quedan memorias fundidas en neblina,

sin sentirlo estos 10 meses

han sido tan influyentes en mí,

que a veces no sé si deba ser feliz

por ser lo que fui o lo que soy,

O ambos.

¿Quién soy?

¿Quién fui?.

¿Sigo siendo el mismo?,

Al menos me doy cuenta

que mi sombra no lo es.

Ya no refleja la misma silueta,

esa silueta que por muchos años

fue mi más fiel acompañante.

 

19 de marzo, 2016.

miércoles, 16 de julio de 2025

El sueño de pelear por un sueño.

 

El sueño de pelear por un sueño.

La mariguana puede ser milagrosa.

En las afueras de Lima Perú había un barrio muy peligroso, que de pronto adopto el nombre de “Pueblo Pelea”, un grupo de jóvenes influenciados por una película de Brad Pit, comenzaron a formar una tribu urbana, ellos se dedicaban a pelear, en el barrio los jóvenes dejaron de usar sus celulares para jugar los jueguitos de moda para comenzar a entrenar sus músculos, el nuevo juego de moda era muy complejo socialmente pero a la vez era bastante simple, solo había que pelear, por el simple gusto de soltar golpes y de sacar la adrenalina a través de someter al más débil. Ese nuevo juego se convirtió en una manera de crecer, los jóvenes de ese barrio de pronto morían, la gente mayor estaba muy preocupada debido a la escases en la que vivían por lo que no se daban cuenta de eso o incluso excusaban que era lo mejor que no estuvieran sufriendo en esta realidad.

La situación empeoro tanto que los policías cuando intentaban reprender las broncas terminaban completamente golpeados e incluso había casos de policías que no  salían vivos, por lo que la fuerza policial dejó de meterse a esa zona que en poco tiempo se convirtió en tierra de nadie, los jóvenes respetaban a los adultos y a los niños pero cuando  estos comenzaban a crecer  la realidad les decía que tenían que comenzar a trabajar sus músculos y luego a  aprender  las técnicas de la guerra con las manos.

 

Con este prólogo puedo seguir hablando de la historia que les quería contar.  Pues resulta que ese barrio quedo en el olvido allá en las afueras de Lima solo había un Grifo a la entrada del cerro que subía a ese barrio, donde había una cancha de futbol donde nunca más rodaba un balón, solamente rodaban golpes, patadas, codazos, gritos, cabezazos, sangre, dientes y cuerpos. La gente de allá solamente ejercía ese tipo de conductas dentro del barrio, era parte de las reglas no escritas de este nuevo tipo de esparcimiento.  Una sola vez al año se permitían salir a otra zona, eso era el fin de semana de carnaval donde ellos salían a hacer locuras a una de las plazas principales del centro de la capital peruana.

Resulta que un año un par de mochileros argentinos andaban recorriendo el país, después de haber cruzado Machu Picchu y todo Cusco con sus mochilas al hombro, Luis y  Leandro se dirigieron a Lima justamente para estar allí para el fin de semana del carnaval en febrero, obviamente que ellos no sabían nada sobre el “Pueblo Pelea”, pues era una leyenda urbana que a la gente local no le gustaba mencionar.  Los pibes se alojaron en un hotelucho barato que encontraron por el centro de Lima, junto al templo de San Francisco, y el sábado se alistaron para salir a dar la vuelta, les dijeron que ese día la fiesta era en grande y que el mayor peligro que corrían era que los mojaran. Así que después de comer pasaron al Tacho y se compraron unas cervezas, los dos iban caminando juntos recorriendo  plazas e iglesias donde se reunía la gente hasta que se terminaron el seis de Crystal que habían comprado y Luis que era el más borracho y quien estaba estrenando su remera de la selección peruana,  le dijo a Leandro que se iba a ir adelantando para comprar más cervezas, Leandro era más de la onda rasta de fumar mariguana y escuchar a Manu Chao en un ambiente más tranquilo, así que dijo que él se iba rumbo al hostal con el deseo de encontrarse a alguien a quien pedirle unas fumaditas, como ya llevaba tiempo sin conseguir mariguana sus expectativas de conseguir eran bastante bajas , pero de pronto mientras caminaba por una peatonal se fijó que al lado de él iba un tipo con una tremenda pipa, lo volteo a ver con tal cara de antojo, que el chico lo notó, a lo cual volteo y le dijo que si quería, Leandro con una sonrisa y totalmente incrédulo le dijo que si le aceptaba unas fumadas,  a lo cual el joven peruano le relleno la pipa y le dijo aquí tienes y adelanto su paso, Leandro sorprendido con la pipa en la mano notó que el chico se iba y le dejaba todo, a lo cual volteo y le pregunto que me dejas también la pipa, y el chico quien parecía llevar apuro, le dijo si, toda tuya hermano.

Leandro feliz se dispuso a irse a una zona donde no hubiera tanta gente alrededor para poder prender su pipa y estar en paz, mientras  iba caminando paso por una plaza donde se escuchaba bastante tumulto. Primeramente asumió que era simplemente el ruido de la fiesta por el carnaval, pero luego notó que en el fondo de la plaza varios chicos estaban golpeando a alguien,  cuando se fijó más a detalle notó  que ese alguien llevaba puesta una remera de Perú y era su amigo Luis, al ver que eran varios los que le estaban pegando decidió acercarse cautelosamente a ver si podía calmar un poco los ánimos,  llevaba la pipa en mano por lo que apretó el puño para que no fuera tan notoria, cuando se acercó, dijo a mediana voz, qué está pasando que lo dejaran en paz, notó que varios de los chicos lo apuntaron y dijeron ahora contra él, Leandro  se asustó tanto que no supo que hacer y lo primero que se lo ocurrió fue decir, tranquilos hermanos, yo solo venía a fumarme esta pipa con ustedes, varios de ellos se venían directamente contra él, pero uno de ellos dijo: esperen, esperen, yo quiero fumar, el joven era medio rubio con cara larga, flaco con los músculos marcados  y con un jersey de futbol color azul pastel como de un equipo local, el se acercó y le dijo a Leandro que arrancara esa pipa, Leandro temblando de miedo y viendo como en el fondo de la plaza que estaba a desnivel seguían golpeando a Luis, prendió la pipa le dio una mínima fumada y se lo paso al flaco en eso se comenzaron a acercar varios de los locos que estaban en plena pela campal, no pasó ni un minuto en que cuando Leandro levanto la vista ya no vio donde estaba Luis, en un momento la pipa ya había desaparecido pero ya estaba rondando un porro, el chico de la camiseta azul comenzó a hacerle preguntas a Leandro, le decía que de donde era, que a que se dedicaba , que por que estaba en Lima, Leandro se hacía bolas con las respuestas y en cuanto pudo le pregunto por su amigo Luis, el chico del cual nunca supo su nombre le dijo que no se preocupara que no estaba muerto, que cuando ya los veían convalecientes los dejaban tirados por atrás de la plaza, que no se preocupara que el objetivo final del juego no era matar a nadie, era solo pelear. Leandro totalmente asustado al oír esas palabras recordó la  película de Fight Club, por lo que dijo que si el concepto era algo semejante a el Club de la Pelea a lo que el flaco le respondió, no esto es diferente, esto se llama Pueblo Pelea,  y acá las cosas se hacen a nuestro estilo, Leandro solamente por darle platica le dijo que si que el sabía a lo que se referia, pues los latinos eramos diferentes, y le comentó que el había viajado por varios países de sudamerica y que estaba convencido que la raza latina era distinta a los demás y que solo los latinos se entienden entre sí, el loco peruano le sonrío e hizo que le hicieran llegar el porro a Leandro, esa fumada del porro fue muy distinta a las otras pues Leandro ya la disfruto un poco más tranquilo, luego de unos minutos de estar platicando juntos, Leo decidió decir que se iba, que había sido un gusto y que ahora iba rumbo al hotel para ver si encontraba a su amigo.

 

Para cuando llego al hotel se encontró con que Luis ya estaba allí, con una lata de cerveza en la mano y con el ojo morado comenzaron a platicar, Luis le dijo que el estaba asustado pues vio que Leo había llegado y que todos lo habían rodeado, pero que el no pudo hacer nada al respecto pues el estaba todo golpeado y lo único que su instinto le pedía era que saliera de en medio de ese quilombo por lo que en cuanto vio que lo soltaron para irse detrás de Leandro, solamente imploro a Dios que no le mataran a su amigo. Leandro le contó la secuencia de lo que le había pasado por lo que Luis y el llegaron a la conclusión de que la mariguana que le había regalado a Leo ese angel caído del cielo,  los había salvado pues de no haberse aparecido con esa pipa en la mano tal vez hubieran matado a Luis y a Leo esa misma noche.

Luis pasó un par de días adolorido y sin muchas ganas de salir, incluso pensó en regresar a su casa en Córdoba, pero al tercer día ya menos adolorido y mucho más tranquilo decidió seguir su recorrido con Leandro hacia Ecuador donde querían llegar a probar suerte a Montañita una playa donde tenían un amigo que había puesto un restaurante y quien los estaba esperando para que se quedaran una temporada.

 

Por otro lado, esa noche en que Luis y Leandro fueron presas de Pueblo Pelea, la mariguana realizo un verdadero milagro, pues ese día el flaco de camiseta azul con el que estuvo Leandro, el cual se llamaba Ivan, y quien era uno de los fundadores de Pueblo Pelea, todavía con el efecto de lo que había fumado analizo la situación y decidió que se retiraba de esa actividad, pues quería cambiar y darle un sentido a su vida, y la forma de vivir del argentino con quien había compartido esa noche, le había abierto los ojos de que él prefería llevar una vida así, viviendo la vida al máximo, sin meterse en la vida de nadie más, mucha adrenalina pero sin necesidad de violencia fue lo que cruzo su mente,  prefería agarrar lo que pudiera, ponerlo en su mochila y salir a recorrer el mundo, con Manu Chao en sus audífonos y dejando descansar esos puños que tantos golpes habían dado. El día que anunció que se iba, los demás líderes del loco y violento  movimiento de Pueblo Pelea,  le exigieron que diera una explicación a todos los miembros tratando con eso de que recapacitara y no se fuera, Ivan no aceptò, y la tarde que se paró a hablar frente a todos en las canchas de barrio y les dijo sus motivos de dejar ese movimiento en busca de realmente vivir una vida digna sin molestar a nadie, milagrosamente sus palabras llegaron a la consciencia de la mayoría por lo que poco a poco Pueblo Pelea comenzó a perder fuerza, hasta el punto que la historia y los muertos de esa época se convirtieron en una leyenda urbana.

 Actualmente los niños que juegan al futbol en esa cancha cuentan que sus hermanos mayores eran parte de eso, presumen quien era el mas fuerte, y muchos de ellos hablan que un tal Ivan era el mejor con los puños pero que ahora no se sabe en que parte del mundo vive, y que ahora se dedica a ayudar a la gente pobre.

 

SR inspirado en un raro sueño de peleas, Venezuela, Isla de Coche 16 de Julio, 2017.

viernes, 22 de abril de 2016

56. Cuzco y su Fuckeen Energía.



Cuzco y su  Fuckeen Energía.

A todos aquellos que afirman que las rocas no tienen vida, les reto a que vengan a Cusco se postren frente el Balcón del diablo, se metan a las cuevas de la zona X, o que abracen una roca en Sacsayhuaman, para ver si siguen diciendo lo mismo.





Escribir sobre Cusco por alguna extraña razón me resulto complicado, siento que quería decir tantas cosas que no sabía por dónde comenzar, ni como darle una secuencia a la gran cantidad de notas que había acumulado en más de dos semanas que estuve ahí; al final de cuentas tuve que olvidar esas notas y todo lo que había escrito hasta el momento para empezar desde cero mi relato, para simplemente dejar que mis recuerdos fueran los que hablaran y se acomodaran solos.

Cuzco (o Cusco) es considerado el “ombligo del mundo”, patrimonio cultural de la humanidad y capital histórica del Perú, en lo personal  lo considero un lugar con una naturaleza privilegiada, un lugar donde la historia es visible y donde las energías ancestrales, y naturales, son muy poderosas.
Cusco y sus alrededores constituían el principal asentamiento  de la cultura Inca, con ruinas de suma importancia, con caminos y con el Valle Sagrado, yo tuve la oportunidad de conocer algunas zonas incas de distintas formas, unas en tour, otras con largas caminatas y otras incluso brincándonos la barda con la obscuridad como aliada.
La parada más importante fue Machu Picchu, lugar emblemático, del cual ya dedique un escrito completo. Luego la siguiente experiencia fue ir a conocer ruinas en un tour que nos llevó a tres sitios distintos, Pisac, Ollantaytambo y Chinchero, el tour fue en una combi que salió temprano por la mañana, con guía y con un suculento buffet incluido. Pisac es una zona donde tienen aspectos muy interesantes como un laboratorio agrícola Inca donde por medio de andenes a distintas alturas van simulando ecosistemas para poder plantar mayor cantidad de cosas, también cuenta con unos agujeros en el cerro de enfrente que eran tumbas de ellos con vista al peñasco. Luego en Ollantaytambo la experiencia nos voló la cabeza un poco más, una fortificación Inca hecha con enormes piedras que los mismos Incas cargaban desde un cerro que se encuentra a unos kilómetros de distancia, con formas de llama y de caras incas talladas en los cerros de enfrente. Finalmente Chinchero represento una experiencia diferente, ya se nos había hecho tarde (cosa típica en los tours) así que llegamos ya con la noche sobre nosotros, la guía comenzó a caminar rápido al costado de lo que en la obscuridad parecían ser ruinas, hasta que llegamos a una pequeña iglesia blanca en honor a “Nuestra Señora de Monserrat”, no era muy grande la iglesia y ya estaba cerrada, después de tocar varias veces la puerta nos dejaron entrar unos cuantos minutos, cuando estuve adentro me transporte al pasado, una iglesia con mucho lujo, decorada por dentro con oro y madera, con muchas pinturas impactantes, pero lo que más me sorprendió fueron dos cosas: el olor a pasado que tenía el estar ahì dentro, y que en todo el interior la decoración sobre la piedra eran flores con colores bastante alegres, como las que usan los indígenas desde México hasta Perú (y más).


Después de haber pasado unos días en Cuzco, un día que veníamos regresando de una caminata por la naturaleza, ya de noche y decidimos ver si podíamos entrar a la impresionante zona de Sacsayhuaman. Brincamos una pequeña, e inofensiva cerca, y nadie nos vio, Walter nuestro amigo argentino con el que íbamos tomo la iniciativa y no nos quedó otra a Luis y a mí, más que seguirlo. Caminamos para arriba y para debajo sobre las ruinas, quedamos impresionados al ver el tamaño de las rocas con las que se construía en esas épocas,  y entre todo el frío que hacia esa noche, las piedras al abrazarlas emanaban  un calor indescriptible. Al final salimos por la puerta principal, saludando al señor de vigilancia.

En la parte baja del Valle sobre lo que ahora es la ciudad de Cuzco, se encontraba el templo del sol o Coricancha,   otro conjunto de ruinas que fueron también un punto fundamental de la conquista donde los españoles vinieron a imponer sus costumbres construyendo sobreponiendo encima  el Convento de Santo Domingo; por otro lado es una sensación interesante caminar por los pasillos Incas y ver como las construcciones comienzan con las ruinas y sobre ello los europeos sobrepusieron las construcciones occidentales, creando con ello un estilo arquitectónico mestizo, una mezcla de estilos que tengo que admitir que en lo personal me agrado bastante, un estilo que de alguna u otra forma lo sentí  mío.
En la ciudad de Cuzco es visible la imposición cultural que implementaron los españoles, hay varias iglesias construidas arriba de las ruinas, hay bancos, negocioso, e incluso hoteles cuyas puertas son las antiguas puertas para entrar a ruinas. Por un pequeño pasillo se llega a la piedra de los doce ángulos donde hay una pirámide con unas enormes rocas colocadas perfectamente una sobre la otra sin ningún tipo de mezcla para unirlas, y en donde  no cabe ni un alfiler entre roca y roca, son tan impresionantes que las piedras llaman a los turistas para que las toquen.

Otro aspecto de las tradiciones que se impusieron y que me tocó vivir fue semana santa, con un día muy especial que es el lunes de semana santa donde se celebra al patrono de Cuzco, “El Señor de los Temblores”, al cual cargan, como lo hacían antiguamente en sus rituales, por toda la ciudad en medio de un mar de personas.
Cuzco en la actualidad ha logrado ser un punto de reunión para el mundo, tal como fue pensado para el imperio Inca, ahora es una verdadera sucursal de la torre de Babel, eso es bueno y es malo; malo pues todo eso fomenta que el turismo se maneje con precios estratosféricos, y que no pueda haber mucha desigualdad económica entre la gente; al salir vi que había muchas universidades con la carrera de turismo pero considero que está mal enfocada pues lo que se enseña es a hacer guías de turismo interesados en la plata y no en toda la riqueza cultural que hay en ese lugar y que está ahí para ser compartida.  Pero el lado bueno es, que te permite conocer gente de todo el mundo, en el hostal donde me hospedè y en mi estancia en ese lugar, conviví con peruanos, ucranianos, un montón de argentinos, brasileños, austriacos, irlandeses, gringos, ingleses, algo que siempre va a ser positivo para aprender y compartir nuevas cosas.
Cuzco es un lugar donde hay muchas plazas y parques muy pintorescos con estilos coloniales,  hay un par de mercados donde uno puede comer un menú de sopa y segundo con alguna de las Mamitas (en el hostal teníamos nuestra mami consentida) por 4 soles que es un poco más de un dólar, un plato lleno de comida difícil de terminar. Finalmente me gustó un mural que hay sobre una de las calles principales donde se muestra la historia de la ciudad inka, es enorme, casi media cuadra de un mural que me hizo recordar a Diego Rivera, pero aunque se dice que fue hecho con un tipo de pintura mexicana, en este caso fue hecho por el gran artista Juan Bravo Vizcarra.
Para terminar de hablar de la ciudad de Cuzco, el pueblo cuenta con una gran cantidad de subidas y de escalinatas donde muchas veces uno se queda sin aliento por cuestión de la altura, más de 3300 msnm, a nosotros el día que llegamos de Lima, a nivel del mar, casi nos da un infarto al tratar de encontrar el hostal.
Finalmente no puedo concluir este relato sin hablar de las últimas caminatas en la naturaleza que me permitieron conocer lugares como la Zona X y el Balcón del diablo, para darme una experiencia diferente a lo que hacen los turistas y con ello empaparme de una experiencia completamente Andina. Las caminatas implicaban salir a caminar por el camino de autos que conduce al Valle Sagrado. La Zona X un conjunto de cuevas que muchas veces no se sabe si son obra de la naturaleza o de los antepasados del lugar, un lugar con magia donde hay que tocar las piedras,  tomar pasadizos,  escalar,  donde se pueden ver fósiles e incluso volver a nacer simbolicamente al salir por la parte superior de una cueva, una experiencia donde uno se divierte como un niño y se conecta con el entorno como un anciano. El Balcón del Diablo constituyo otra experiencia distinta, una caminata por medio de la naturaleza pasando por un pequeño poblado de gente andina muy amable, donde de pronto las postales de la naturaleza y de la gente que vive allí te hacen sentir que estas dentro de una historia fantástica, y finalmente llegar a esa enorme piedra que al final resulta ser dos piedras recostadas una sobre la otra, creando una cueva por donde pasa un río; es posible entrar al balcón desde donde la vista es impresionante. Convivir con la naturaleza andina fue una de las cosas que más me gusto del lugar.


 
Como dice una vieja frase de una canciòn de los Caifanes, “para un alma eterna cada piedra es un altar”, la cual aplica totalmente en este caso para representar la energía de Cuzco, dicha energía es palpable y  en este lugar se muestra en grandes cantidades.

Escrito por David Herrera El González.

11 de Abril, 2016.

58. EL SUEÑO DEL BALCON DEL DIABLO.



                                           EL SUEÑO  DEL BALCON DEL DIABLO.


*F(K)ábula de la realidad,  tomada del diario de Hidrocálidos en Ruta.
Del día Viernes 1 de Abril de 2016.

…Desde hace varios días mi celular había comenzado a fallar, así que yo ya había decidido despojarme un poco de la tecnología, por lo que ese día salí sin nada en mis bolsillos, esta vez no llevaba las hojas de coca en mi bolsillo, ni mi cámara,  ni nada, solo mi espíritu y mi capacidad de disfrute.
Ya entrada la tarde decidimos salir a caminar por la naturaleza, éramos dos mexicanos acompañados de su carnal argentino, no teníamos un rumbo fijo pero nos habían mencionado un lugar llamado el Balcón del Diablo. Como mencione anteriormente yo no llevaba nada en los bolsillos, en mis manos cargaba una bolsa de plástico con una pequeña botella de agua y unos bananos;  Walter, el carnal argentino, aparte de llevar su linterna, también nos estuvo proporcionando pequeños granos de maíz tostado que aparte de ser deliciosos también nos ayudaban a conectarnos aún más con las profundas raíces del lugar.
…Así que salimos por el camino que habíamos recorrido un día antes para ir a la Zona X, pero antes había que tomar un camino de terracería según lo que nos habían dicho, cuando subimos al punto donde se alcanza a ver la zona arqueológica de Sacsayhuaman yo divise un camino que llevaba a unas humildes casas, pero no sabía con exactitud si era el que debíamos tomar, pero en eso pasaron un par de señoras indígenas, así que pude preguntarle a una de ellas, ella me indicó sin mucha explicación que siguiera a esa persona que iba subiendo, al levantar la mirada yo solo vi una silueta que rápidamente desapareció, pero con eso nos dimos una idea de por donde había que continuar nuestra caminata. El camino que tomamos era una subida totalmente inclinada, donde extrañe las hojas de coca, pues rápidamente se te comenzaba acabar el aire así como a enfriar la garganta, incluso yo sentí un poco de mareo, pero lo bueno que los tres íbamos igual, así que nos paramos un par de veces antes de poder alcanzar la cúspide, para cuando llegamos allá arriba lo único que alcanzamos a ver fue una naturaleza desbordada que no acababa nunca, donde los valles corrían a lo largo y ancho del lugar. Al ver la situación decidimos simplemente seguir a ver hasta donde podíamos llegar, pero siempre teniendo en cuenta que ya no faltaba mucho tiempo para que comenzara a llegar la noche; bajamos la colina y comenzamos a caminar por un terreno más plano pero que apuntaba hacia otra dirección muy distinta a la que teníamos en mente, así que por iniciativa del “che carnal” comenzamos a escalar por otra dirección, no había un camino definido y por el contrario teníamos que ir ayudándonos de las pequeñas rocas que allí se encontraban para poder dar cuidadosos pasos, cuando yo comencé a pensar que esa no era la dirección correcta a lo lejos se aparecieron un par de jóvenes, vi que comenzaron a apuntar hacia arriba, y mi amigo siguió el paso, para cuando yo llegue a la altura en que estaban ellos, no llevaba ningún aliento más que para saludar y seguir caminando. La subida fue bastante pesada, yo estaba a punto de tirar la toalla cuando vi que allá debajo de la colina había una enorme laguna, y a partir de ese momento sentí como si estuviera dentro de un cuento fantástico, dentro de una historia de Disney.
Cuando bajamos a la laguna la cual reflejaba un color verde en el interior de sus limpias aguas, yo me quede impactado al ver el paisaje que quedaba detrás,  la cordillera simplemente era infinita,  las nubes y el reflejo del sol simplemente me dejaron con la boca abierta, y cuando estaba a punto de cerrarla de pronto se apareció una señora indígena con su colorido reboso atado a su espalda y después de unos segundos, atrás de ella, un par de vacas que ella misma venía acarreando, yo seguía con la boca abierta, un tanto por la sorpresa y otro por la falta de aire. Pero la cosa no termina en eso, nosotros solo nos frenamos unos momentos mientras alguno de mis compañeros de excursión tomó algunas fotos, y luego continuamos, las lindas flores amarillas sobre del campo me volvieron a estimular la vista como una probadita de lo que iba a ver después. Una porción del terreno de pronto hizo que mis pupilas se dilataran, mis pensamientos se detuvieran y mi espíritu sonriera, eran una gran cantidad de verdes tallos largos que el viento movía finamente y que parecieran hacer un efecto borroso a la vista, era trigo siendo acariciado por el aire. Nosotros no sabíamos muy bien si ese era el camino correcto para ir a donde habíamos dicho que queríamos llegar, pero si estábamos seguros que ese era el camino con el que alguna vez habíamos soñado; …cuando comenzaban otra vez las dudas si debíamos seguir o no, pensando que ya la noche estaba cerca, de pronto nos encontramos con un camino de terracería, y en eso se apareció un señor que llevaba a un par de caballos cargados de hierba en sus espaldas, él nos dijo que debíamos seguir por ese camino,  allí hicimos una pausa para descansar un poco, mientras veíamos como la silueta de señor con su par de caballos se iba desvaneciendo en el atardecer de las montañas verdes… cuando comenzamos a caminar notamos que arriba había algo, parecía una casa abandonada o una ruina inca, fuimos a ver que había pero no encontramos mucho solamente una estructura de piedras donde pensamos que sería un buen lugar para acampar, al ver que no había más que recorrer por esa zona, tuvimos que volver a bajar y retomar el camino, comenzamos a bajar hasta que de pronto nos encontramos con un sistema de desagüe no muy antiguo por donde corría un agua completamente transparente, comenzamos a seguirlo, en ese trayecto nos encontramos con unos árboles con pinta de tenebrosos a los cuales se les iban cayendo poco a poco las capas de sus troncos; después de unos pasos más vimos que la naturaleza seguía y pensamos que nunca íbamos a llegar a nuestro destino pero en esos momentos se nos apareció otro fantasma, era un joven que caminaba solo, y que cuando le preguntamos que dónde quedaba el Balcón del Diablo, solo respondió con un simple: -allá abajo-, pero fue lo único que dijo, le volvimos a preguntar que si faltaba mucho y no dijo nada más, siguió con su destino. Por acuerdo común decidimos continuar solo un poco para ver que veíamos, pero si no encontrábamos nada rápidamente íbamos a regresar pues ya estábamos a menos de una hora de que obscureciera. Nos detuvimos en lo alto  y  notamos que al lado de nosotros había una enorme piedra con unos tonos rojizos, grisáceos, marrones, como si alguien le hubiera pasado unos pincelazos celestiales, y  en la parte baja un enorme río lleno de piedras; de inmediato quisimos bajar a verlo más de cerca. Cuando estábamos analizando por donde habría que bajar, vimos que sobre esas enormes extensiones de pasto corrían ríos de agua sin cause alguno, su afluente era sobre el mismo pasto hasta desembocar en el río, pero desde arriba se alcanzaba a notar el correr del agua en el encharcado terreno verde,  y obviamente para pasar por allí no había otra opción que mojarnos los zapatos lo cual implicaba mojarnos los pies (más aun considerando que mis zapatos estaban bastante rotos), pero la adrenalina de postrarnos frente a esa enorme pared de piedra era mucho más fuerte que la posibilidad de enfermarnos, así que seguimos bajando por el difícil y resbaloso terreno, casi en el punto más bajo yo me maraville al ver que había una puerta, era una construcción, una ruina ubicada frente al Balcón del diablo y al lado del río, -¿Cómo se les había ocurrido a los Incas poner algo así en ese lugar? Vaya que eran inteligentes.- fue lo que paso por mi mente… Bajamos hasta el río y allí nos dimos cuenta que no era una pared de piedra, sino que eran un par de enormes rocas recargadas una sobre la otra formando una enorme y misteriosa cueva, nosotros estuvimos tentados a meternos al río para explorar la cueva pero ya no teníamos tiempo, así que solo nos aventuramos a cruzar al otro lado del río brincando por las piedras para volver a subir.
…El Balcón del Diablo es un conjunto de piedras que en lo alto crean una pequeña cueva con forma de balcón, el cual posee una vista privilegiada, un lugar donde se siente la fuerza de la naturaleza a través de la energía contenida en las piedras, desgraciadamente no pudimos estar mucho tiempo allí, pero el haber estado en ese lugar fue algo muy hermoso….
…Pero la fantasía no terminaba aún,  el regreso siguió lleno de magia,  esta vez caminamos sobre el camino de terracería, lo primero con lo que nos encontramos fue con una experiencia cien por ciento andina: afuera de una casa había unos animales y música peruana sonando en la radio de la casa. Continuamos bajando y en algún punto vimos como  afuera de otra casa reposaban los ladrillos de barro secándose para poder ser usados, tomamos una curva y en eso llegamos a un poblado, los locales nos dijeron que se llamaba la Fortaleza, y vimos como poco a poco iban subiendo las cholitas con sus llamas quienes regresaban de trabajar en la ciudad de Cusco… en eso del lado izquierdo en el camino de pronto se nos apareció un local hecho con láminas y dentro había  una banquita hecha con unos pedazos de madera, era una fondita donde vendían pollo con arroz y tallarines por cuatro soles, al final decidimos frenarnos a comer allí,  fue una experiencia única comer con la gente del poblado, quienes en su mayoría hablaban Quechua, y donde uno se sentaba y tenía que sostener el plato en sus propias piernas, los locales bromeaban entre ellos y luego nos hicieron platica, cabe mencionar que en lo personal la comida me supo deliciosa, pues sabía natural. …Para cuando terminamos de comer ya nos había caído la noche, afortunadamente teníamos la linterna del Walter la cual nos sirvió para bajar por el camino y para avisarle a los coches que allí veníamos, en algún punto vimos una cerca  por donde se puede entrar a las ruinas de Sacsayhuaman, la cerca tenía alambre de púas, pero era fácil apoyarse en otro lado para brincarse, el che boludo no tardó mucho en estar adentro y en motivarnos a entrar. Así que ya entrada la noche, solamente con el reflejo de luz que provenía del pueblo y con la linterna, comenzamos a escalar las piedras de Sacsayhuaman, para luego irnos a la gran explanada y de allí llegar a otra zona de las ruinas. Allí las piedras eran enormes y estaban talladas, algunas incluso haciendo esquinas circulares, en algún punto nuestra admiración se convirtió en emoción así que seguimos explorando la zona de noche, pasamos por pasadizos, cruzamos puertas y en algunos puntos nos dejamos llevar por la emoción de abrazar las enormes piedras y sentir el calor que emanaba de ellas. Cuando salimos de la zona nos despedimos amistosamente del vigilante, caminamos por el camino que bordea un pequeño río, llegamos a una pequeña cascada por donde corren sueños e ilusión en forma de agua clara,  luego seguimos el camino que nos bajaba hasta el templo de San Cristóbal (patrono de los viajeros)  desde donde se alcanza a ver el pueblo de Cusco. …ya no nos entretuvimos mucho, simplemente bajamos a mi hostal y allí me tome un mate para irme a descansar, y para volver a la realidad, no por mucho tiempo pues luego me quede dormido y volví a soñar…..


Escrito por David Herrera  El González.