CONVIVIENDO CON LLAMAS, VICUÑAS Y
ALPACAS.
¿Qué son esos hermosos animales?
Al sur de Colombia ya casi en la
frontera con Ecuador, íbamos caminando por la carretera que te lleva de Ipeales
al Santuario de las Lajas, una hermosa iglesia en medio de una impresionante
naturaleza justamente en el comienzo de
la cordillera de los Andes, cuando de pronto en medio del verde de la montaña pude observar un gran
animal blanco hermoso y grande, era una llama sentada, reposando y dándole sazón
a un paisaje inolvidable, esa fue mi primera experiencia de ver un animal de
este tipo.
Después de varias semanas, ya en Ecuador, recuerdo que íbamos caminando
por el camino tratando de encontrar algún bus o algún local que nos llevara más
adelante a la reserva del volcán Chimborazo, en eso se apareció mágicamente un
auto donde iba una familia ecuatoriana (padre, madre e hijo) quienes nos
subieron, el verde en el paisaje era predominante, pero de pronto el auto tomó
una curva y en esos momentos el paisaje dio un giro extremo, el verde había
desaparecido y ahora todo era café desértico, un lugar donde la tierra se
quebraba formando desniveles extraños sobre el suelo, de pronto arriba de una
de esas dunas se apareció un animalito esbelto y curioso, parecía una llama pero
tenía algo que no me terminaba de convencer, así que preguntamos y en el auto nos dijeron que eran la vicuñas las
cuales abundaban en ese lugar, cuando nos bajamos del auto me sorprendió ver
que había familias enteras de vicuñas corriendo de un lado a otro, si te
acercabas salían corriendo, pero conforme ibas subiendo en medio de la neblina
de ese mágico nevado te ibas encontrando más y más vicuñas, unos hermosos y
finos ejemplares característicos del ecosistema páramo seco predominante en las
zonas altas del Chimborazo ecuatoriano.
Al entrar a Perú nos desviamos rumbo a la costa, pero después regresamos
a la montaña y fue a una parte de los Andes que tiene magia, Cuzco. El valle de Cuzco es un lugar sagrado para los
Incas y para otras civilizaciones anteriores, y
fue allí donde más he convivido con este tipo de animales, en especial
con llamas y alpacas. Un día al salir a dar unos pasos, iba por uno de esos
pasillos donde se sienten y perciben las ancestrales ruinas debajo de las modernas construcciones, allí compré
una bolsa con cacahuates y me fui a sentar en un local donde venden artesanías,
había un patio y estaba lleno de llamas,
eran más de cinco hermosas llamas pastando unas con rastas, otras con lana
descuidada y otras blancas como nubes, todas ellas listas para que los turistas
les tomaran una foto, pero en un descuido una de ellas se abalanzo sobre una
bolsa de frutas que llevaban unos turistas extranjeros; pero cuando yo pensaba
que había visto suficientes llamas por ese día, en la noche fui a visitar a mi
amiga mexicana a su hostal y me encontré con que había dos hermosas llamas
cortando el pasto, se las habían encontrado en la calle y las habían metido al
hostal para aprovechar su buen estilo para podar, así que al final de la noche
estuvimos varias personas de distintas nacionalidades bebiendo acompañados por
un par de llamas que rompían el silencio al levantarse o al dejar escapar
alguno que otro gas. También en Machu Picchu hay unas cuantas llamas que aparte
de mantener el pasto a una altura parejita y perfecta, también le dan una magia
distinta, a un de por sí ya mágico lugar; allí los turistas muchas veces les
dan a escondidas algún tipo de fruta con lo que logran tomar muy buenas fotos e incluso alguna que otra “selfie”
acompañados de las llamas. Pero no todo queda allí en el departamento de Cusco
el simple hecho de salir a caminar a la naturaleza representa encontrarse con
señoras indígenas pastoreando a sus llamas o alpacas, incluso en las plazas de
Cusco hay niñas indígenas que cargan a las llamas pequeñitas con el fin de
pedir una cooperación a cambio de una foto, en alguna ocasión mientras estaba
con mis amigos sentados sobre el campo de flores amarillas de pronto se dejó
venir una llama corriendo de arriba abajo, pero su lana era tan frondosa que
pareciera ser una nube con patas que rápidamente cruzaba frente a nosotros. En
mi último día, el Valle de Cusco me despidió con unas últimas y mágicas
experiencias relacionadas con estos animalitos: cuando estábamos en el Balcón
del Diablo de pronto a lo lejos comenzaron a verse un par de llamitas y atrás
de ellas venían borreguitos, vaquitas, caballitos, burritos, cochinitos, un
perrito y unos humanitos; era una señora indígena que junto con su hijo de unos
diez años y su niña de tres iban pastoreando a sus animales, y que mágicamente
pasaron justamente detrás de donde estaba sentado. Finalmente cuando íbamos
bajando por el camino de pronto se apareció una llama en medio del bosque que
desde arriba me miraba fijamente, y ya cuando estábamos por llegar a Cusco, en
la última parte del camino de pronto una señora les grito a sus tres llamas las
cuales subieron las escaleras de piedra corriendo y atrás de ellas venía una
llamita bebe negra que venía subiendo lentamente los escalones.
La cordillera de los Andes, es considerada como la columna vertebral de
nuestro planeta, y ella alberga a unos lindos animales que en México no son muy
conocidos; las llamas fueron seres sagrados
y mitológicos para los Incas, con ellas se hacían sacrificios, también hay una montaña frente a las ruinas de
Ollantaytambo que tiene forma de llama, y en las ruinas suele haber formas de
llama talladas sobre las piedras.
Aún queda mucho de los Andes en mí caminar, espero seguir teniendo
contacto con estos animales y espero me sigan sorprendiendo con su belleza.
Escrito por David Herrera González.
5 de Abril de 2016.






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