viernes, 8 de abril de 2016

57. CONVIVIENDO CON LLAMAS, VICUÑAS Y ALPACAS.




CONVIVIENDO CON LLAMAS, VICUÑAS Y ALPACAS.
 
¿Qué son esos hermosos animales?

Al sur de Colombia  ya casi en la frontera con Ecuador, íbamos caminando por la carretera que te lleva de Ipeales al Santuario de las Lajas, una hermosa iglesia en medio de una impresionante naturaleza  justamente en el comienzo de la cordillera de los Andes, cuando de pronto en medio del  verde de la montaña pude observar un gran animal blanco hermoso y grande, era una llama sentada, reposando y dándole sazón a un paisaje inolvidable, esa fue mi primera experiencia de ver un animal de este tipo. 
Después de varias semanas, ya en Ecuador, recuerdo que íbamos caminando por el camino tratando de encontrar algún bus o algún local que nos llevara más adelante a la reserva del volcán Chimborazo, en eso se apareció mágicamente un auto donde iba una familia ecuatoriana (padre, madre e hijo) quienes nos subieron, el verde en el paisaje era predominante, pero de pronto el auto tomó una curva y en esos momentos el paisaje dio un giro extremo, el verde había desaparecido y ahora todo era café desértico, un lugar donde la tierra se quebraba formando desniveles extraños sobre el suelo, de pronto arriba de una de esas dunas se apareció un animalito esbelto y curioso, parecía una llama pero tenía algo que no me terminaba de convencer, así que preguntamos y  en el auto nos dijeron que eran la vicuñas las cuales abundaban en ese lugar, cuando nos bajamos del auto me sorprendió  ver  que había familias enteras de vicuñas corriendo de un lado a otro, si te acercabas salían corriendo, pero conforme ibas subiendo en medio de la neblina de ese mágico nevado te ibas encontrando más y más vicuñas, unos hermosos y finos ejemplares característicos del ecosistema páramo seco predominante en las zonas altas del Chimborazo ecuatoriano.


 
Al entrar a Perú nos desviamos rumbo a la costa, pero después regresamos a la montaña y fue a una parte de los Andes que tiene magia, Cuzco.  El valle de Cuzco es un lugar sagrado para los Incas y para otras civilizaciones anteriores, y  fue allí donde más he convivido con este tipo de animales, en especial con llamas y alpacas. Un día al salir a dar unos pasos, iba por uno de esos pasillos donde se sienten y perciben las ancestrales ruinas  debajo de las modernas construcciones, allí compré una bolsa con cacahuates y me fui a sentar en un local donde venden artesanías,  había un patio y estaba lleno de llamas, eran más de cinco hermosas llamas pastando unas con rastas, otras con lana descuidada y otras blancas como nubes, todas ellas listas para que los turistas les tomaran una foto, pero en un descuido una de ellas se abalanzo sobre una bolsa de frutas que llevaban unos turistas extranjeros; pero cuando yo pensaba que había visto suficientes llamas por ese día, en la noche fui a visitar a mi amiga mexicana a su hostal y me encontré con que había dos hermosas llamas cortando el pasto, se las habían encontrado en la calle y las habían metido al hostal para aprovechar su buen estilo para podar, así que al final de la noche estuvimos varias personas de distintas nacionalidades bebiendo acompañados por un par de llamas que rompían el silencio al levantarse o al dejar escapar alguno que otro gas. También en Machu Picchu hay unas cuantas llamas que aparte de mantener el pasto a una altura parejita y perfecta, también le dan una magia distinta, a un de por sí ya mágico lugar; allí los turistas muchas veces les dan a escondidas algún tipo de fruta con lo que logran tomar  muy buenas fotos e incluso alguna que otra “selfie” acompañados de las llamas. Pero no todo queda allí en el departamento de Cusco el simple hecho de salir a caminar a la naturaleza representa encontrarse con señoras indígenas pastoreando a sus llamas o alpacas, incluso en las plazas de Cusco hay niñas indígenas que cargan a las llamas pequeñitas con el fin de pedir una cooperación a cambio de una foto, en alguna ocasión mientras estaba con mis amigos sentados sobre el campo de flores amarillas de pronto se dejó venir una llama corriendo de arriba abajo, pero su lana era tan frondosa que pareciera ser una nube con patas que rápidamente cruzaba frente a nosotros. En mi último día, el Valle de Cusco me despidió con unas últimas y mágicas experiencias relacionadas con estos animalitos: cuando estábamos en el Balcón del Diablo de pronto a lo lejos comenzaron a verse un par de llamitas y atrás de ellas venían borreguitos, vaquitas, caballitos, burritos, cochinitos, un perrito y unos humanitos; era una señora indígena que junto con su hijo de unos diez años y su niña de tres iban pastoreando a sus animales, y que mágicamente pasaron justamente detrás de donde estaba sentado. Finalmente cuando íbamos bajando por el camino de pronto se apareció una llama en medio del bosque que desde arriba me miraba fijamente, y ya cuando estábamos por llegar a Cusco, en la última parte del camino de pronto una señora les grito a sus tres llamas las cuales subieron las escaleras de piedra corriendo y atrás de ellas venía una llamita bebe negra que venía subiendo lentamente los escalones.

 

 


La cordillera de los Andes, es considerada como la columna vertebral de nuestro planeta, y ella alberga a unos lindos animales que en México no son muy conocidos; las llamas  fueron seres sagrados y mitológicos para los Incas, con ellas se hacían sacrificios,  también hay una montaña frente a las ruinas de Ollantaytambo que tiene forma de llama, y en las ruinas suele haber formas de llama talladas sobre las piedras.
Aún queda mucho de los Andes en mí caminar, espero seguir teniendo contacto con estos animales y espero me sigan sorprendiendo con su belleza.

 
Escrito por David Herrera González.
5 de Abril de 2016.






























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