domingo, 10 de abril de 2016

59. CERRANDO EL PERU SOBRE LAS VIAS QUE RODEAN AL LAGO TITICACA.



CERRANDO EL PERU SOBRE LAS VIAS QUE RODEAN AL LAGO TITICACA.

Estos momentos no se pueden captar en una foto, imposible describirlos con palabras, estas cosas se ven, se viven.




*Tomado del Diario HR.
La caminata en el Titicaca fue mágica, con paisajes lentos y fríos, que me llenaban de paz, una y otra vez.  Comenzamos a caminar por el faro del malecón viendo las aves que  lo habitan, luego seguimos sobre las vías del tren, en algún punto vimos a una señora con sus ovejas y  un muelle pequeño hecho de madera, decidimos caminar sobre el muelle, y al final había una pequeña islita de una especie de junco llamada totora, nos adentramos, brincamos un poco para ver cómo se sentía, cosa extraña que solo sentimos la humedad; luego nos sentamos en el muelle de madera,  en eso llegaron unos gringos de california, caminaron sobre el islote y luego se retiraron. En el regreso se veían los patos y como otros cinco tipos de aves distintas, todas hermosas, nadando y volando libremente al compás de las olas y al compás de la música que fielmente sonaba en mis audífonos,  las canciones que iban cayendo en mi lista de reproducción parecían encajar perfectamente con los movimientos exactos de todos y cada uno de los integrantes de la naturaleza. 
Luego seguimos caminando, y fuimos a la zona donde esta ese lujoso hotel blanco que desde el pueblo se alcanza a ver, cuando se acercó el guardia a preguntarnos en qué hotel estábamos hospedados, Luis se sacó unas palabras de la manga, le dijo que apenas íbamos a preguntar precios, pero funciono, nos dejaron pasar, entramos y tomamos el sendero que nos llevaba a rodear la península que allí se formaba, pero de inmediato comenzaron a aparecerse unas enormes rocas, muchas de ellas con formas de rostros, piedras que te observan, rocas vigilantes que muestran a todo color que están vivas.  Luego en la parte de atrás del hotel nos encontramos con un bello bosque con unos enormes pinos, y con una piedra rodeada de pequeños troncos de madera, como pequeños asientos, pareciera ser como los restos de un ritual con vista al lago Titicaca. Ya cuando estábamos por salir llegamos al lujoso muelle del hotel, ahí fuimos a sentarnos, estuvimos admirando como comenzaba a obscurecer, el reflejo de las luces de la ciudad de Puno hacían un efecto muy peculiar en el lago, mientras las aves seguían haciendo de las suyas, nadando, volando, sumergiéndose al agua, riéndose detrás de nosotros, simplemente disfrutando de su hogar. 


Al salir se nos antojó comprarnos un refresco en una tienda y el señor nos quiso cobrar el doble de lo que cuestan y dijo que porque éramos extranjeros, era nuestra obligación pagar más, nosotros nos salimos indignados, nos sentimos ofendidos, y Luis dijo esto es parte de la despedida del Perú, donde la idiosincrasia de la gente es muy peculiar, pueden ser los  más rudos e incluso groseros, pero también son los más humildes, dadivosos,  y buenas gentes, unos verdaderos panes de Dios, no se me olvidan algunos detalles sublimes que la gente peruana tuvo con nosotros: pedazos de pastel gratis en la tienda con abrazo incluido, descuento en el hotel solo porque si, amistad con el dueño del hostal, y muchas otras muestras de cariño en las calles, aunque por otro lado noté que son rudos, tal como se refleja en su manera de conducir, pero a final de cuentas un país que lo tiene todo.
Nosotros estuvimos muriendo de calor y muriendo de frío, a nivel del mar y en uno de los lagos más altos del mundo; un país cuya riqueza cultural es palpable: las tradiciones, el color y la gente siguen haciendo sus vidas como lo han hecho desde siempre en estas tierras; un lugar donde la historia es imponente, las ruinas, las piedras, las montañas y la tierra en sí producen fuerza y energía. Un lugar con una energía especial que atrae a gente de todos los rincones del planeta, y que desde hace siglos se ha caracterizado por atraer gente, pienso que por su enorme belleza. Perú un lugar con magia, con una magia especial, un lugar que se parece en ciertas cosas a mi México, pero cada uno a su propio estilo, México con su magia, y Perú con la suya.
Y así se cierra el capítulo del Perú, casi dos meses de explorar un país encantador, y se termina con una caminata sobre las vías del tren del lago Titicaca, admirando a sus aves y a su hermosa vista, conviviendo con sus enormes piedras, caminando sobre islotes artificiales, recordando a los nuevos amigos hechos en estas tierras, cansado de caminar, pero no cansado de las sorpresas que este país me brindo día con día.
Gracias Perú, nos volveremos a ver en algún punto, en la zona X, en Machu Picchu, en Huanchaco, dentro del Balcón del Diablo, en Miraflores, en los valles del Cusco, en los ojos de una Llama, o junto a un ave en el reflejo del lago Titicaca, o si no en cualquier otro mágico lugar de los miles que me quedan por conocer del Perú.

 
SI yo pudiera tatuarme los buenos momentos que he tenido en este viaje, ya me quedaría muy poco espacio  en el cuerpo.


Escrito por David Herrera González.
10 de Abril de 2016.






51. CAMALEON.



CAMALEON.

Adaptándome a nuevos colores y nuevas realidades.


La última parte de la experiencia en Ecuador, me dejo acostumbrado a voltear por la ventanilla del bus y encontrarme con paisajes de montañas verdes, pero una sola noche basto para cambiar esto; el Domingo 14 de Febrero, después de haber pasado como me gusta mis últimos momentos en Loja Ecuador, por  la noche tomamos un bus, a las cuatro de la madrugada cruzamos la frontera con Perú, que lleva por nombre Macara, el paso aunque fue entre sueños fue bastante tranquilo, solamente había que cuidarse de los ladridos de los perritos callejeros que no quieren a todos los extranjeros. Después de que nos sellaran el pasaporte regresamos al estrecho bus, todavía era de noche, yo no batalle mucho para volver a estar dormido, ya cuando salía el sol, la luz me hizo abrir los ojos, pero el sueño parecía continuar, pues ahora por la ventana del bus se veía solamente un paisaje seco y desértico, con montañas de arena, con montañas de roca, y con solo pinceladas de color verde de alguna que otra planta o cactus, hasta que en algún momento tuve que recordarme a mí mismo que ya estaba despierto, y que esto era una nueva experiencia llamada Perú.

Durante estos meses que he estado viajando me ha tocado experimentar muchos tipos de cambios, pero ninguno de ellos me ha hecho querer cambiar mi idea de seguir viajando:
·         Cambios en el  estado del tiempo,
·         Cambios de colores,
·         Cambios de piel,
·         Cambios de ánimo,
·         Cambios de juego,
·         Cambios de opinión,
·         Cambios de ropa escasos,
·         Cambios de tonalidades.
·         Cambio de ecosistema,
·         Cambio de monedas,
·         Cambio de identidad,
·         Cambio de panorama,
·         Cambio de bacterias.
·         Trueques
·         Canjes
·         Cambalaches
·         Compensaciones
·         Permutas
·         Conmutaciones
·         Regateos
·         Trapicheos
·         Equivalencias
·         Y uno que otro negocio turbio
·         …en juegos de azar.

Cuando se viaja uno cambia de entorno rápidamente y esto es una prueba para nuestro poder de adaptación, pero creo que una de las cosas que han caracterizado al ser humano y que lo han hecho esa plaga a nivel mundial, es el don de adaptarse a circunstancias nuevas, de adaptarse a nuevas experiencias, pues en la vida diaria de todas las personas, cada día tiene su propio nombre aunque casi nadie lo recuerda.

Escrito por David Herrera González.
24 de Febrero  de 2016.

viernes, 8 de abril de 2016

57. CONVIVIENDO CON LLAMAS, VICUÑAS Y ALPACAS.




CONVIVIENDO CON LLAMAS, VICUÑAS Y ALPACAS.
 
¿Qué son esos hermosos animales?

Al sur de Colombia  ya casi en la frontera con Ecuador, íbamos caminando por la carretera que te lleva de Ipeales al Santuario de las Lajas, una hermosa iglesia en medio de una impresionante naturaleza  justamente en el comienzo de la cordillera de los Andes, cuando de pronto en medio del  verde de la montaña pude observar un gran animal blanco hermoso y grande, era una llama sentada, reposando y dándole sazón a un paisaje inolvidable, esa fue mi primera experiencia de ver un animal de este tipo. 
Después de varias semanas, ya en Ecuador, recuerdo que íbamos caminando por el camino tratando de encontrar algún bus o algún local que nos llevara más adelante a la reserva del volcán Chimborazo, en eso se apareció mágicamente un auto donde iba una familia ecuatoriana (padre, madre e hijo) quienes nos subieron, el verde en el paisaje era predominante, pero de pronto el auto tomó una curva y en esos momentos el paisaje dio un giro extremo, el verde había desaparecido y ahora todo era café desértico, un lugar donde la tierra se quebraba formando desniveles extraños sobre el suelo, de pronto arriba de una de esas dunas se apareció un animalito esbelto y curioso, parecía una llama pero tenía algo que no me terminaba de convencer, así que preguntamos y  en el auto nos dijeron que eran la vicuñas las cuales abundaban en ese lugar, cuando nos bajamos del auto me sorprendió  ver  que había familias enteras de vicuñas corriendo de un lado a otro, si te acercabas salían corriendo, pero conforme ibas subiendo en medio de la neblina de ese mágico nevado te ibas encontrando más y más vicuñas, unos hermosos y finos ejemplares característicos del ecosistema páramo seco predominante en las zonas altas del Chimborazo ecuatoriano.


 
Al entrar a Perú nos desviamos rumbo a la costa, pero después regresamos a la montaña y fue a una parte de los Andes que tiene magia, Cuzco.  El valle de Cuzco es un lugar sagrado para los Incas y para otras civilizaciones anteriores, y  fue allí donde más he convivido con este tipo de animales, en especial con llamas y alpacas. Un día al salir a dar unos pasos, iba por uno de esos pasillos donde se sienten y perciben las ancestrales ruinas  debajo de las modernas construcciones, allí compré una bolsa con cacahuates y me fui a sentar en un local donde venden artesanías,  había un patio y estaba lleno de llamas, eran más de cinco hermosas llamas pastando unas con rastas, otras con lana descuidada y otras blancas como nubes, todas ellas listas para que los turistas les tomaran una foto, pero en un descuido una de ellas se abalanzo sobre una bolsa de frutas que llevaban unos turistas extranjeros; pero cuando yo pensaba que había visto suficientes llamas por ese día, en la noche fui a visitar a mi amiga mexicana a su hostal y me encontré con que había dos hermosas llamas cortando el pasto, se las habían encontrado en la calle y las habían metido al hostal para aprovechar su buen estilo para podar, así que al final de la noche estuvimos varias personas de distintas nacionalidades bebiendo acompañados por un par de llamas que rompían el silencio al levantarse o al dejar escapar alguno que otro gas. También en Machu Picchu hay unas cuantas llamas que aparte de mantener el pasto a una altura parejita y perfecta, también le dan una magia distinta, a un de por sí ya mágico lugar; allí los turistas muchas veces les dan a escondidas algún tipo de fruta con lo que logran tomar  muy buenas fotos e incluso alguna que otra “selfie” acompañados de las llamas. Pero no todo queda allí en el departamento de Cusco el simple hecho de salir a caminar a la naturaleza representa encontrarse con señoras indígenas pastoreando a sus llamas o alpacas, incluso en las plazas de Cusco hay niñas indígenas que cargan a las llamas pequeñitas con el fin de pedir una cooperación a cambio de una foto, en alguna ocasión mientras estaba con mis amigos sentados sobre el campo de flores amarillas de pronto se dejó venir una llama corriendo de arriba abajo, pero su lana era tan frondosa que pareciera ser una nube con patas que rápidamente cruzaba frente a nosotros. En mi último día, el Valle de Cusco me despidió con unas últimas y mágicas experiencias relacionadas con estos animalitos: cuando estábamos en el Balcón del Diablo de pronto a lo lejos comenzaron a verse un par de llamitas y atrás de ellas venían borreguitos, vaquitas, caballitos, burritos, cochinitos, un perrito y unos humanitos; era una señora indígena que junto con su hijo de unos diez años y su niña de tres iban pastoreando a sus animales, y que mágicamente pasaron justamente detrás de donde estaba sentado. Finalmente cuando íbamos bajando por el camino de pronto se apareció una llama en medio del bosque que desde arriba me miraba fijamente, y ya cuando estábamos por llegar a Cusco, en la última parte del camino de pronto una señora les grito a sus tres llamas las cuales subieron las escaleras de piedra corriendo y atrás de ellas venía una llamita bebe negra que venía subiendo lentamente los escalones.

 

 


La cordillera de los Andes, es considerada como la columna vertebral de nuestro planeta, y ella alberga a unos lindos animales que en México no son muy conocidos; las llamas  fueron seres sagrados y mitológicos para los Incas, con ellas se hacían sacrificios,  también hay una montaña frente a las ruinas de Ollantaytambo que tiene forma de llama, y en las ruinas suele haber formas de llama talladas sobre las piedras.
Aún queda mucho de los Andes en mí caminar, espero seguir teniendo contacto con estos animales y espero me sigan sorprendiendo con su belleza.

 
Escrito por David Herrera González.
5 de Abril de 2016.